
Biografía
Priscila Perez nació en 1995 en el seno de una presunta familia trabajadora.
A pesar de su corta edad, acababa de nacer, ya daba claros indicios de precocidad. Así, empezó a hablar muy pronto y, gracias a la formación intensiva a la que fue sometida por su padrino, un genio de la neurolinguística, una de sus primeras palabras fue «buitre», palabra que, por cierto, dedicaba con fruición a sus progenitores.

Priscila durante un descanso del rodaje de Mulán
Inicialmente empezó a interesarse por el mundo de la gastronomía, siendo una catadora consumada de chorizo picante al grito de «pica, pero está bueno». Asimismo, es una amante del jamón serrano, al punto que, de pequeña, rechazaba con vehemencia el jamón cocido, siendo, también, una gran apasionada de las gambas a la plancha y el pulpo «a feira», habiendo dejado temblando no pocos bufets y cenas navideñas.
A pesar de que el mundo gastronómico la atraía extraordinariamete, también sentía un gran interés por el mundo del arte, para el que también mostraba grandes dotes. Estas fueron pronto descubiertas por el director de extras de la película Mulán, quien vió cómo se caía desde un carro en Makro, dando una voltereta en el aire y aterrizando sin el más mínimo daño.
Rápidamente fue contratada como doble de acción de la propia Mulán, si bien fue una experiencia que no repetiría dado que, como ella decía, le pagaban poco para lo mucho que «cobraba».
Más tarde fue «animada» por sus padres para que tocase el piano, e ingresó en la escuela de música de Somorrostro, donde cogió una amplia base, y algún que otro enfado, que le sirvieron de trampolín para ingresar en el Conservatorio de Barakaldo en el que, vistas sus grandes «cantadas» la animaron a ampliar su formación en dicha área, lo que le ha valido para realizar varias colaboraciones con artistas del mundo del Jazz.
A pesar de su entrega en los estudios no ha dudado en buscar tiempo para compatibilizar los mismos con la realización de diversas actuaciones a lo largo de todo el país (vasco), consiguiendo éxitos notables.
Una de las actuaciones que más impacto ha marcado en su carrera ocurrió en una edición del Festival de Jazz de Orduña en la que la agasajaron con un plato de jamón, con lo que consiguió unir las dos grandes pasiones de su vida en un mismo evento.
Actualmente prosigue sus estudios de Pedagogía Musical.

Priscila en el Festival Internacional de Barakaldo junto a las representantes de India y Suecia
Biografía
Priscila Perez nació en 1995 en el seno de una presunta familia trabajadora.
A pesar de su corta edad, acababa de nacer, ya daba claros indicios de precocidad. Así, empezó a hablar muy pronto y, gracias a la formación intensiva a la que fue sometida por su padrino, un genio de la neurolinguística, una de sus primeras palabras fue «buitre», palabra que, por cierto, dedicaba con fruición a sus progenitores.
Inicialmente empezó a interesarse por el mundo de la gastronomía, siendo una catadora consumada de chorizo picante al grito de «pica, pero está bueno». Asimismo, es una amante del jamón serrano, al punto que, de pequeña, rechazaba con vehemencia el jamón cocido, siendo, también, una gran apasionada de las gambas a la plancha y el pulpo «a feira», habiendo dejado temblando no pocos bufets y cenas navideñas.
A pesar de que el mundo gastronómico la atraía extraordinariamete, también sentía un gran interés por el mundo del arte, para el que también mostraba grandes dotes. Estas fueron pronto descubiertas por el director de extras de la película Mulán, quien vió cómo se caía desde un carro en Makro, dando una voltereta en el aire y aterrizando sin el más mínimo daño.

Priscila durante un descanso del rodaje de Mulán
Rápidamente fue contratada como doble de acción de la propia Mulán, si bien fue una experiencia que no repetiría dado que, como ella decía, le pagaban poco para lo mucho que «cobraba».
Más tarde fue «animada» por sus padres para que tocase el piano, e ingresó en la escuela de música de Somorrostro, donde cogió una amplia base, y algún que otro enfado, que le sirvieron de trampolín para ingresar en el Conservatorio de Barakaldo en el que, vistas sus grandes «cantadas» la animaron a ampliar su formación en dicha área, lo que le ha valido para realizar varias colaboraciones con artistas del mundo del Jazz.
A pesar de su entrega en los estudios no ha dudado en buscar tiempo para compatibilizar los mismos con la realización de diversas actuaciones a lo largo de todo el país (vasco), consiguiendo éxitos notables.
Una de las actuaciones que más impacto ha marcado en su carrera ocurrió en una edición del Festival de Jazz de Orduña en la que la agasajaron con un plato de jamón, con lo que consiguió unir las dos grandes pasiones de su vida en un mismo evento.
Actualmente prosigue sus estudios de Pedagogía Musical.

Priscila en el Festival Internacional de Barakaldo junto a las representantes de India y Suecia